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Diseñada por el arquitecto Antonio Bonet, en estrecha colaboración con el propietario Ricardo Gomis y su esposa Inés Bertrand Mata, la casa Gomis, más conocida como La Ricarda es quizás su obra más emblemática y en términos arquitectónicos el mejor ejemplo del Racionalismo Catalán. Su construcción es una continuación de los trabajos realizados por el arquitecto en Punta Ballena, Uruguay, con la Casa Berlingieri, donde el uso coherente de la estructura formada por pilares y vuelta catalana da lugar a espacios de gran profundidad y transparencia.

La construcción de La Ricarda, fue realizada “por correspondencia”, ya que Bonet en esos años se encontraba en Argentina y dirigió la obra a la distancia. El primer contacto con el cliente fue en 1949, la primera vez que Bonet regresaba a su país desde 1936, tras el cual se realizó un primer proyecto que no siguió adelante. La segunda propuesta, desarrollada a partir de 1953 fue la finalmente aceptada y construida. La construcción fue dirigida en obra por el arquitecto Comas y el constructor R.Bofill.

 

Concepto.

Esta casa de grandes dimensiones está formada por diferentes pabellones, que se unen asimétricamente en una sola planta. Su disposición es horizontal, con espacios interiores: sala, comedor y dormitorios, intermedios: terrazas y porches y los espacios exteriores que rodean estos módulos, piscina, vestuarios y una pared celosía.

Una torre que emerge entre los pinos, con un estudio y un depósito de agua, pone el contrapunto vertical al conjunto.

El concepto de belleza en esta construcción proviene de dos fuentes:

• La primera es el diseño en si mismo, que comienza con las bóvedas del techo en perfecto equilibrio con las ondulaciones de los pinos circundantes, llevándolas de lo macro a lo micro en total armonía. Hasta los mínimos detalles de la construcción y su decoración, tales como puertas, alfombras, muebles o combinación de colores, todo es luz, armonía y espacio.

• La segunda fuente se encuentra en el tipo de vida que la casa, con su diseño, facilita a sus habitantes. Los dormitorios, la sala de estar, los baños, se conectan discretamente con las otras secciones de la casa mediante pasillos acristalados. Los niños tienen un ala propia en la casa, cuyos dormitorios, mediante puertas corredizas tienen acceso a su propio jardín de juegos. Estas dos áreas separadas, tienen su punto de encuentro en las zonas comunes ubicadas en el centro de la casa, particularmente en el gran salón diseñado para convivir, escuchar música o realizar reuniones.

 

Texto: Wikiarquitectura