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Según el diccionario: “La privacidad es la parte más interior o profunda de la vida de una persona, que comprende sus sentimientos, vida familiar o relaciones de amista” Las principales causas por las que se necesita la privacidad:

1. Para mantener relaciones sociales variadas: según la persona con la que se está, se adecua un rol, es decir, no se tiene el mismo comportamiento cuando se está con la pareja, que con los amigos, o con el jefe.

2. Proporciona seguridad y relajación.

3. Permite resguardarse en una zona libre de intrusiones y miradas externas para hacer aquello que no se hace en público por pudor, miedo al ridículo, o miedo a lo que otras personas puedan pensar.

4. Permite y facilita los cambios de rumbo vitales, la superación de errores.

5. Significa tener una zona (metafórica o geográfica) libre de observadores.

6. Quita el miedo a la equivocación, por lo que facilita la búsqueda de nuevas actividades y experiencias.

7. Buscar información delicada.

8. Probar ideas nuevas sin comprometerse públicamente.

9. Inventar libremente.

10. Relajarse sin la necesidad de cuidar el aspecto y comportamiento.

11. Permite resguardar lo que no se quiere mostrar.

Por todo ello la privacidad favorece a la salud mental, la creatividad, el pensamiento independiente y el desarrollo personal.

La privacidad supone un proceso dinámico de apertura / cierre al resto de la gente: el espacio personal y la territorialidad son mecanismos de conducta que regulan la privacidad. La percepción de masificación aparece cuando somos incapaces de ejercer estos mecanismos según nuestras necesidades personales.

Por diferenciarlo de alguna manera, en este artículo se presenta la privacidad de dos formas: la más importante es la que se experimenta del exterior de la vivienda al interior; y la otra es la necesaria en las distintas estancias del interior de la vivienda o incluso en la misma estancia.

Para mantener la privacidad respecto del exterior de la vivienda, se pueden emplear cortinas, persianas, plantas, troncos de bambú, paneles de ramas, celosías, biombos, toldos, o cualquier otro sistema que impida el camino visual, incluso tapiar las ventanas y abrir el techo con claraboyas, pero no siempre la vivienda dispone de este privilegio, y además se contradice con la importancia de mantener la casa lo más iluminada posible. A continuación se describen posibles soluciones:

1. Vidrio translúcido: Éste podría ser el ejemplo más limpio de los expuestos anteriormente Si se utiliza este sistema es necesario emplear mucha superficie de vidrio para iluminar alegremente la estancia. Se puede conseguir mediante vidrio al ácido, pegatinas adhesivas decorativas, láminas de vinilo, tejidos autoadhesivos, etc.

2. Vidrio electrocrómico: Es un vidrio translúcido que mediante la aplicación de una corriente eléctrica se convierte en tranpasarente.

Según la necesidad de privacidad se puede jugar con la transparencia del vidrio.

 3. Vidrio espía: Es el que se utiliza en la comisaría para ver y no ser visto. Para su óptimo funcionamiento tiene que haber una diferencia de iluminación suficientemente alta entre el exterior y el interior (siendo el exterior la zona con mayor iluminación). El handicap es que por la noche el efecto espejo se dará en ambas direcciones. Una solución más económica son los vinilos espía con efecto espejo..

En el interior de la vivienda se consigue la privacidad con la utilización de tabiques, siendo los baños las estancias que más requieren de intimidad.

En los espacios diáfanos, se pueden utilizar dos tipos de distribuciones:

Las sociofugas, que permiten evitar la mirada. Estratégicamente se dispondrán los muebles u objetos de la manera más idónea para que las personas que integran la vivienda puedan tener su espacio personal.

Las sociopetas, todo lo contrario, se intenta realizar una configuración adecuada para que todos los miembros que viven en la misma casa interactuen entre ellos.

Para poder distinguir claramente entre estas dos distribuciones, se presenta como ejemplos de sociopetal los restaurantes, bares, cafeterías, centros comerciales…. Y como sociofugal las iglesias, bibliotecas…